FRENTE AMPLIO DE IZQUIERDA forjando la izquierda en la UDP

26 de noviembre de 2006

CONSTRUYENDO ESCUELA.....CECP 2007

"Construyendo Escuela" es la lista Fai/independiente para el centro de estudiantes de ciencia politica año 2007, la cual esta conformada por:

• Salvador Muños - Presidente, integrante del Fai

• Mª Jose Rojas - Vice Presidencia externa, integrante del Fai y actual coordinadora

• Felipe Díaz - vice presidente, independiente

• Mª Ignacia Castellón - Coordinación General, independiente

• Basthian Carrasco - Secretaría general, integrante del Fai

• Alejandro Stevenson - Coordinador Cultural, integrante Fai

• Juan Pablo Gallegos - Secretario de Finanzas, independiente.


Bueno esta es nuestra lista para el CECP 2007, la cual tiene una serie de proyectos (se pueden ver en http://www.construyendoescuela.blogspot.com/) los cuales podemos decir que cumpliran durante el proximo año 2007, ya que gracias a las recientes votaciones en Ciencia politica los días 22 y 23 de noviembre el estudiantado le dio el triunfo a "CONSTRUYENDO ESCUELA" con una mayoria de 60 votos.
Con esto queremos felicitar y agradecer a cada una de las personas que nos ayudo en nuestra campaña y que confio en nosotros dandonos su voto...

Gracias.

7 de noviembre de 2006

Que el Voto Nulo es un Voto Perdido

Que el voto nulo es un voto perdido, o que ayudas a la oposición, o simplemente que vas a perder tu tiempo, en un día que podrías hacer muchas más cosas provechosas que hacer una larga fila para votar, y más encima es un voto que no va para nadie, es lo que piensa la mayoría de la gente. La verdad es que hay una gran cantidad de personas que lo hacen, y lo van a seguir haciendo, un numero importante digo, porque la historia electoral chilena demuestra que en Chile la abstención histórica medida sobre el padrón inscrito en el Registro Electoral es de un 25%. La abstención es un fenómeno que integra al voto nulo, por lo que están interrelacionados.
En las elecciones recientes (presidenciales de 1999) ese 25% se redujo a un 13%, sin embargo a esta baja abstención hay que agregarles los votos nulos y blancos, integrándose así un conjunto de ciudadanos que no emiten preferencias para elegir a sus representantes, el que se eleva a un 29%.
Una visión de hace unos años atrás nos muestra que a diferencia de lo que ocurría antes en las décadas del 60 y 70 la abstención registrada en las elecciones Municipales y Parlamentarias fluctuaba entre un 22% y 28%. En un escenario de tres tercios, propio del período, podía representarse como un partido más, poderoso y silencioso, con comportamientos correlacionados con hechos políticos relevantes. Lo demuestran las repercusiones que produjeron las bajas significativas al 14%, 17 % y 18% en eventos políticos trascendentes y confrontacionales, como lo fueron las elecciones Presidenciales de 1964 y 1970 y las Parlamentarias de 1973. Lo que cambió fue que con la posterior normalización de las actividades electorales se produce que: con un padrón electoral insólito que incluía el 92% de la población con derecho a voto la abstención se reduce al 6% en una elección trascendental en 1989 y se estabiliza en el orden del 13% en eventos posteriores. Sin embargo, los votos nulos y blancos
comienzan a incrementarse desde un valor razonable de 5% a un 18% en las últimas elecciones parlamentarias. En efecto, en las Parlamentarias de 1997 vemos que la cantidad de votos nulos llega al orden del millón doscientos mil, lo que nos da cuenta de que el voto nulo es la nueva expresión que se agrega a la abstención y emerge como un nuevo fenómeno electoral. Agregado a los votos blancos, presentes en cuantía razonable, configuran un conglomerado que ha centrado la atención de la ciudadanía, de los medios de información y de los cientistas políticos.

Muchos piensan que con el debut del voto nulo en las elecciones Municipales de 1996 con 843 mil votos y que monta a poco más de 1.2 en la parlamentaria de 1997, que afectó al 18% de los votos emitidos en esa oportunidad y se reduce drásticamente a 3% en la elección Presidencial de 1999, el bloque que mas se beneficia no es precisamente la Concertación sino la Oposición. Con ello recupera su participación en un Universo Electoral expandido mientras la Concertación conservando su votación absoluta, disminuye obviamente su participación en ese nuevo Universo.
Por lo mismo hay mucha gente que aunque no se siente representada realmente por un candidato o candidata, le da su voto para que no se produzca esto, para que la oposición no adquiera más protagonismo, y al fin y al cabo lo que hacen es votar por el “mal menor”. Sinceramente yo no comparto que votar por lo que uno considera lo menos malo sea lo mejor. Se produce una inconsecuencia con lo que uno piensa, ya que realmente uno no vota por quien cree que va a representar mejor sus intereses, que es la esencia del voto, más aún, es la esencia de la democracia.
En un país, donde los dos principales actores políticos (la Concertación y la Alianza), sino los únicos con reales posibilidades de salir electos, no hacen más que promover una economía con políticas neoliberales, y firmar tratados y alianzas con países que ejercen el terrorismo de estado como política exterior( E.E.U.U), la verdad es que es más que entendible que uno este en desacuerdo, es absolutamente válido que uno piense que las cosas no están bien, que no se están haciendo bien, y que los candidatos que se están presentando realmente no dan soluciones, sino que totalmente al revés, lo que hacen es agudizar el estado en que nos encontramos. Bajo este escenario, donde no se encuentra alguien que de cambios reales, y donde las distintas propuestas de diversos grupos que consideramos que de alguna manera nos representan más no son escuchadas, creo que votar por lo menos malo es ir en contra de los principios de cada persona, es una incoherencia de la persona consigo misma.
Aunque el porcentaje de votos que representa éste nuevo fenómeno puede cambiar el resultado de una elección, lo primero es ser consecuente como persona, hay que dar a entender que el actual sistema electoral no es bueno, que realmente no es representativo, que en un sistema binominal donde existen sólo dos opciones, es imposible que exista verdadera pluralidad, es imposible que se satisfagan los intereses de la mayoría, simplemente se satisfacen los intereses de unos pocos, de los que tienen el poder económico(el capital concreto).
El voto nulo es un voto completamente válido, es representativo del sentir y del pensar de un grupo importante de chilenos, lo que hay que impulsar no es que se acaben los votos nulos, ni las abstracciones ni los votos blancos, lo que realmente hay que hacer es cambiar el sistema electoral, sistema que no esta siendo representativo y que deja disconforme a un grupo importante. No hay que permitir que existan solo dos opciones,hay que se consecuente y sincero, y hay que luchar porque realmente el gobierno sea representativo de la mayoría. Esta es una de las opciones de hacer notar ladisconformidad, pero es un proceso que tiene que ir complementado, no aislado.




Salvador Muñoz
Estudiante de Ciencia Politica

3 de noviembre de 2006

¿que es el fai?

Nosotros el FAI (Frente Amplio de Izquierda) somos un movimiento político de izquierda , los cuales nacemos a principios del año 2002 en la Universidad Diego Portales, principalmente entre estudiantes de Ciencias Sociales donde buscabamos organizar una estructura que diera pie a la expresión de las diversas formas de entender la izquierda que existían entre nosotros y nuestros compañeros.
Como
FAI no respondemos a ningún partido político, ya que nuestro movimiento nace de los estudiantes dentro y de la UDP, donde buscamos un espacio de debate, programa y sistematización de nuestras ideas en torno a un proyecto que sea configurado de manera democrática entre nosotros.
Si bien el
FAI no responde a partido político alguno, sí existen compañeros que militan en partidos, y participan entendiendo que el FAI es una estructura sin partido, y donde los las distintas visiones de la izquierda confluyen.
Dentro de nuestro movimiento existen diversas maneras de entender a la Izquierda, y quizás es una forma de definir al
FAI sea justamente un espacio de gente heterogénea, diversa y que logra encontrar puntos de encuentro para poder hacer actividades que busquen aumentar los espacios de democracia en nuestra universidad, donde aqui podemos ver integrantes que participen desde anarquistas, comunistas, socialistas, socialdemócratas, gente que se declara de izquierda en general.
La esencia, por tanto, de nosotros, el
FAI es la idea de unir la diversidad, sin menoscabar la autonomía de cada militante, ni circunscribirla a visiones particulares.
De hecho, la propia estructura del
FAI responde a una lógica de asamblea, y cada militante no es sólo un voto, sino una voz que puede, de igual a igual, dar su opinión y ser un agente deliberativo, y la propia acción de este responde a las decisiones de la asamblea.
Como
FAI no creemos en elites, vanguardias ni jerarquías que se desenvuelvan en el movimiento de izquierda, por el contrario, consideramos que la izquierda, debe desde su propia acción reflejar el cómo queremos que sea la sociedad, debe ser abierta, plural, democrática y horizontal, y nuestra propia práctica así lo confirma.
Nosotros considera que la Universidad es un espacio esencial a la hora de avanzar en construir espacios de participación. El poder, y esto lo hemos aprendido de Foucault, no se constituye como El poder (Estado, Ejército), éste sólo tiene sentido en la medida en que existen múltiples poderes locales, micropoderes que van constituyendo a un sujeto sometido, van constituyendo una especie de “ortopedia social” y van impidiendo que el sujeto se constituya como sujeto independiente, autónomo.
Así, el
FAI busca democratizar los espacios del conocimiento (principal fuerza productiva hoy), a través de la luchas dentro de estos micropoderes, constituyendo lo que ya Gramsci definiera como “la guerra de trincheras”, ese conflicto lento que implica avanzar en espacios locales, de ir uniendo fuerzas con otros intereses, con otras luchas, y empezar a ganar espacios, avanzar en la conquista de trincheras.
El
FAI ve el conflicto como a lucha de múltiples resistencias, en cada espacio, en cada lugar, contra cada poder local, para ir democratizando la sociedad desde sus propias bases. Ese conflicto, ese avanzar -que es al mismo tiempo el fin-, es justamente la realización del movimiento. La utopía, por tanto, no es algo ajeno a nuestra propia realidad, no es el Socialismo como un “más allá”, como un gran metarrelato que determina nuestras acciones, sino que es la propia lucha actual de democratización de nuestros espacios, la futura sociedad no es más que la sistematización de nuestras experiencias locales de participación, de democracia deliberativa. El sujeto de transformación social no viene dado de antemano, sino que se construye, se va gestando a través de la propia experiencia democrática. El estudiante puede ser un agente pasivo, servicial y subalterno o puede ser un agente de transformación, que socializa el conocimiento, que aspira a la democracia, y eso se determinará en el propio conflicto, en cómo logramos hacer que la necesidad de democratizar el conocimiento sea una exigencia de todos, cómo, en síntesis, construimos una hegemonía autónoma. Así, nuestra realización es nuestra propia práctica autónoma, sin jerarquías, sin vanguardias ni verticalismos, uniendo el fin con los medios, construyéndonos a nosotros mismos, y, por lo tanto, haciendo una izquierda desde nuestros propios espacios.
Esa es nuestra apuesta, a eso se aboca e
l FAI, y como dijera Kropotkin, “como hecho moral, no tenemos más derecho que decir y añadir: síguelo si te parece bueno”